Causa de beatificación y de canonización

¿Dónde se encuentra la Causa de Madre Juliana del Rosario?

Desde septiembre 2017, hermana Francine Bigaouette, o.p., trabaja en la redacción de la Positio. Se trata de un documento voluminoso tratando sobre la vida, las virtudes y la fama de santidad de la Sierva de Dios. Este trabajo, que ella terminará en 2021, lo realiza bajo la supervisión de un Relator de la Congregación de las Causas de los Santos. Hasta enero del 2020, era el fray Jósef Kijas, franciscano conventual polaco. El 1ro de febrero del mismo año, le sucede el fray Szczepan Práskiewicz, carmelita polaco.

Una vez terminada, la Positio será entregada entre las manos de los lectores de la dicha Congregación encargados de examinarla. Les invitamos a orar con nosotras para que ella sea aceptada. Madre Juliana del Rosario sería entonces declarada Venerable y presentada como modelo de vida cristiana. Para que, después, ella sea beatificada, Dios tendrá que « poner su sello » sobre el discernimiento humano hecho a lo largo del proceso y, más especialmente, durante el examen y la aceptación de la Positio. Este sello consiste en un milagro obtenido por la intercesión de la Sierva de Dios, lo que nos invita a orar desde ahora, con fervor, para obtenerlo.

Postulador general de la Orden Dominicana, el Fr. Gianni Festa, o.p.

Fuente: Cortesía de los Frailes dominicos

Relator en la Congregación de las Causas de los Santos, el Fr. Szczepan Praśkiewicz

Fuente: Cortesía de los Frailes carmelitas

Desde noviembre 2015, el fray Gianni Festa, o.p., el Postulador general de la Orden Dominicana, tiene la responsabilidad de ver al progreso de las causas de beatificación y de canonización de los miembros de la Familia dominicana (hermanos, monjas, hermanas, laicos) en ruta hacia el reconocimiento de su santidad por la Iglesia. Como nosotras y con nosotras, nuestros hermanos dominicos están ansiosos de que Madre Juliana del Rosario haga un día parte de la falange de santos y santas que han marcado la historia de la Orden y de la Iglesia a través de los siglos.

El fray Gianni Festa, o.p., en tanto que Postulador, representa directamente nuestra Congregación cerca de la Congregación de las Causas de los Santos. Como él reside en el convento de Santa Sabina, en Roma, debe contar con una vice-postuladora viviendo en la diócesis de Quebec. Hermana Francisca Guillot ha cumplido este rol hasta 2018. Tenemos hacia ella una inmensa gratitud por todo el trabajo, muy exigente, que ella ha cumplido. Desde enero 2019, hermana Murielle Bérubé asume esta función.

Seguirá…

La fama de santidad de Madre Juliana del Rosario es contínua y atestada por numerosos testigos. Pero no olvidemos de orar por la obtención de un milagro notorio, es decir de una curación total, duradera y sin recaída, que la ciencia medical no pueda por ella sola explicar, como confirmación de su santidad y signo de la presencia activa de Dios en ella y por ella.

Sírvase señalar todo favor obtenido a:

Hermana Murielle Bérubé, o.p.
131, rue des Dominicaines
Québec QC Canada G1E 6S8

Tél. : (418) 663-9497 ou 661-9221

     

    Favor o milagro

    Con la palabra favor, consideramos todas las gracias obtenidas, aquí, por la intercesión de Madre Juliana del Rosario. A menudo son pedidos, queridos por nuestros corazones, que son escuchados. Estos favores pueden ser diversos, de orden material o espiritual: trabajo deseado para un desempleado, curación, arreglo de una situación difícil, gracias de conversión, de abandono a la voluntad de Dios, etc. En la fe, reconocemos el poder de intercesión de la Sierva de Dios delante del Señor. Los favores obtenidos testimonian de la fama de santidad de la Sierva de Dios.

    En general, el milagro es un hecho extraordinario, contrario a las leyes de la naturaleza y entonces, por definición, inexplicable científicamente.

    Para los cristianos, el milagro manifiesta una intervención especial de Dios, en respuesta a la oración de una persona. Si se trata de la curación de una enfermedad, por ejemplo, se podrá considerarla como un milagro, si ésta no es el fruto de la intervención de la medicina y que la ciencia medical no puede explicarla. Tiene entonces que ser sometida a un examen de expertos en la materia.

    Si ustedes quieren orar por la obtención de un milagro que sirva para su beatificación, es importante de pedir la intercesión de ella sóla, a fin de que estemos seguros que es por su intercesión, la de ella, que la gracia es obtenida.

    Historia de la Causa

    La primera condición: la fama de santidad

    Para que una causa de beatificación y de canonización sea introducida en la Iglesia, hay una condición absolutamente fundamental: que la persona tenga una « fama de santidad ».

    En lo que concierne a Madre Juliana del Rosario, esta fama de santidad es ya adquirida en vida a los ojos de las personas que la conocen. Después de su deceso, acaecido el 6 de enero 1995, una muchedumbre ininterrumpida desfila delante de sus restos mortales. Para sus funerales, el 10 de enero, un centenar de sacerdotes están presentes y dos mil personas llenan la iglesia de la Natividad de Nuestra Señora de Beauport; la otra parte de la asistencia debe quedar afuera, bajo un frío glacial. Muy rapidamente, se lee en los periódicos y en la correspondencia: « agradecimientos a Madre Juliana del Rosario por favores obtenidos » u otras fórmulas análogas. Y su fama de santidad perdura.

    Los primeros pasos

    Aliento del arzobispo de Quebec

    Muy pronto, el arzobispo de Quebec, Mons. Maurice Couture, r.s.v., alienta a la Priora general de aquel momento a continuar las diligencias emprendidas para una apreciación teológica de las enseñanzas de Madre Juliana del Rosario y la difusión de su mensaje. Él pide igualmente de recoger sin tardar los testimonios de personas de edad o enfermas que la han conocido; será, dice él, una documentación importante para la historia de la Congregación y, ulteriormente, para una posible apertura de su causa.

    Para responder a los pedidos repetidos, con la aprobación del arzobispo, una oración para obtener favores del Corazón Eucarístico de Jesús, por la intercesión de Madre Juliana del Rosario, es publicada en noviembre 1996.

    Petición al obispo diocesano de introducir la causa de beatificación y de canonización de Madre Juliana del Rosario

    Según el Derecho Canónico, una causa no puede ser abierta antes de los cinco años después del deceso de una persona gozando de una fama de santidad. Este lapso de tiempo habiéndo transcurrido, en 2001, las Dominicas Misioneras Adoratrices emprenden los pasos para pedir al arzobispo de Quebec la introducción de la causa de beatificación y de canonización de Madre Juliana del Rosario; a este fín, el 22 de diciembre 2001, el postulador general de la Orden Dominicana, el fray Innoncenzo Venchi, o.p., presenta una primera Súplica. Sin embargo, a causa de la aceptación, por el Santo Padre, de la demisión de Mons. Couture como arzobispo de Quebec, habrá que esperar la llegada de su sucesor para poder avanzar.

    Será entonces el Cardenal Marc Ouellet, nuevo arzobispo de Quebec, quien recibirá la segunda Súplica pidiendo la apertura oficial de la causa de Madre Juliana del Rosario. El 1ro de noviembre 2004, ella es presentada por el fray Vito Tómas Gómez Garcia, o.p., nuevo postulador de la Orden. Al día siguiente, el 2 de noviembre, el Cardenal Ouellet emitirá efectivamente el Decreto de apertura de la Encuesta canónica y de investigación de los escritos de aquella a quien desde ahora se podrá nombrar la « Sierva de Dios ».

    Trabajos para recoger todo el material necesario

    Desde el final de 2004 al final de 2007, la vicepostuladora, hermana Francisca Guillot, o.p., en vínculo con el delegado episcopal, Mons. Jean Pelletier, p.h., continuará con diligencia los trabajos propios a esta etapa. El 16 de enero 2008, los informes de los censores teólogos y el informe síntesis de la Comisión histórica son entregados al Cardenal Ouellet. El 31 de marzo siguiente, este último envía a la Congregación de las Causas de los Santos un informe y una breve reseña sobre la vida de Madre Juliana del Rosario y sobre la importancia de su causa, pidiendo la autorización de abrir la Investigación diocesana.

    Investigación diocesana

    La respuesta positiva de Roma y la apertura de la Investigación diocesana

    El 16 de junio 2008, al final de la celebración eucarística de la primera jornada del Congreso eucarístico internacional en Quebec, el Cardenal Ouellet anuncia públicamente el contenido de una respuesta recibida de Roma la víspera en la tarde: la autorización es aceptada de abrir la Investigación diocesana de beatificación y de canonización de Madre Juliana del Rosario. ¡Sorpresa! ¡Júbilo en la muchedumbre reunida!

    El 14 de septiembre siguiente tiene lugar la Sesión de apertura en la iglesia de la Natividad de Nuestra Señora, en Beauport, Quebec. Al día siguiente y hasta el fin de diciembre, el tribunal diocesano, presidido por Mons. Jean Pelletier, escucha las personas escogidas para testimoniar.

    El trabajo se continúa con mucha intensidad durante el año y medio siguiente, de tal suerte que será posible al arzobispo de Quebec, el Cardenal Marc Ouellet, de presidir la Sesión de clausura el 7 de febrero 2010, en la Basílica Catedral Nuestra Señora de Quebec.

    Durante la ceremonia, él sella las cajas conteniendo el conjunto de actas de la Investigación diocesana y da un mandato a la hermana Françoise Guillot para encargarse de llevarla a Roma, lo que será hecho en abril 2010. Desde entonces, la causa de Madre Juliana del Rosario entra en su fase romana. La Congregación de la Causa de los Santos emite el Decreto de validez el 3 de marzo 2012.