Colette Brousseau

Colette Brousseau nació en la parroquia San Carlos de Limoilou, Québec, el 2 de octubre 1916. Fue bautizada al día siguiente en la misma parroquia por su tío y padrino, el padre Emilio Bédard. Ella proviene de una buena familia que ha habitado durante numerosos años en el barrio San Roque, Québec. Su padre, Childéric Brousseau y su madre, Antoinette Bédard tuvieron trece hijos; Colette es la cuarta.

Ella hace sus estudios en el pensionado de las Hermanas de la Congregación de Nuestra Señora de San Roque. Al final de sus estudios, deja el hogar familiar para permanecer con sus abuelos y su tío sacerdote en el presbiterio de la parroquia de San Emilio, Québec.

Después de la muerte de sus abuelos, Colette hace su entrada en febrero 1939 en las Hermanas Misioneras de la Inmaculada Concepción, pero, habiendo contraído la tuberculosis sin saberlo antes de su entrada, debe dejar esta comunidad el año siguiente.

De 1940 a 1942, Colette sigue una cura de reposo, pero su estado se agrava pues se le descubre no solamente la tuberculosis pulmonar, pero también la tuberculosis renal exigiendo la ablación de un riñón.

Es durante este tiempo de convalescencia prolongada, que el 16 de noviembre 1942, hace el encuentro providencial con Juliana Dallaire. Juliana la presenta igualmente al canónigo Cirilo Labrecque y, después de un tiempo, éste ultimo le propone de hacer una novena para obtener su curación. Colette no sabe, sin embargo, que el canónigo pide así a Dios un signo para autentificar el proyecto de fundación del nuevo instituto religioso que parece deber ser confiado a Juliana.  

Es así que, la curación obtenida, el canónigo habla a Colette de la fundación en junio 1944 y le invita a asociarse a ello. Colette acepta de gran corazón. El 30 de abril 1945, ella hará entonces parte del primer núcleo de la comunidad naciente.

Colette, que llegará a ser en 1948 Madre María del Corazón Eucarístico, retomando enseguida su nombre civil en 1968, será toda su vida la más cercana colaboradora de la fundadora, Madre Juliana del Rosario. Asistenta y secretaria general durante largos años, ella ocupará la función de Priora general de 1966 a 1972 y trabajará al impulso misionero de la Congregación. Bajo el soplo del Concilio Vaticano II, será feliz de promover el carisma específico de la Congregación.

A partir de 1972, la salud de Madre Colette comienza a disminuir, lo que no le impide de permanecer la fiel compañera y amiga de la fundadora y de consagrar su tiempo a recoger por escrito los recuerdos importantes para la historia de la Congregación.  

En febrero 1993, ella es hospitalizada una vez más todavía en el Hotel-Dieu de Québec. En los primeros albores del 23 de febrero 1993, sin la menor resistencia, entrega dulcemente su alma entre las manos del Padre.