Jueves Santo 2019 con Madre Juliana del Rosario

Jesús contenta al fin su corazón

Madre Juliana del Rosario nos recuerda que morir por aquellos que amamos, he ahí la manera la más tangible de decir su amor. Pero para Jesús, no era suficientetodavía, no puede contentar su corazón.

Pero… ¿Qué es lo que va a contentar su corazón?

He aquí un extracto de  su alocución de 1965, para alimentar su meditación en este jueves santo 2019.

 

Morir por aquellos que él ama: he ahí la más grande prueba de amor que un hombre pueda dar a sus semejantes… También, derramar libremente, por ellos, su sangre hasta la última gota, es el don de sí mismo por excelencia… para decir de la manera la más tangible: “Les amo”.

Sufrir en silencio, por nuestra salvación, horrorosas e indecibles torturas físicas y morales…, eso no puede contentar su corazón.

Hay el testamento cuando, a defecto de una presencia, el hombre dejasus bienes a los seres queridos,o al menos,  un recuerdo. Es realizando el suyo que el Hombre-Dios va a contentar su corazón… Bajo el impulso de su amor, bajo su palabra creadora se produce en sus manos divinas una conversión de sustancias… ¡Es vivo su legado!... Nuestra herencia para nosotras, es Él, escondido bajo viles accidentes, Él, Sacerdote y Víctima, perpetuando para siempre su acto de supremo amor.

 

Por este testamento maravilloso, el Hombre-Dios, la Víctima del calvario, el Cristo glorioso se entrega a nosotros bajo un modo sacramental; su carne, su sangre, su muerte, su resurrección, su vida llegan a ser nuestro bien, nuestra propiedad. Por la Encarnación, Él se ha dado a todos los hombres en general; por su muerte sobre la cruz, Él nos ha rescatado,  pero he ahí que por la Eucaristía, él se da a cada uno en particular: todo hombre puede ahora ofrecer a su Dios el sacrificio perfecto de la nueva alianza y rendirle una gloria adecuada a su infinita majestad.

Por este testamento maravilloso, él viene a los templos vivos que somos por la gracia y donde habita la Trinidad santa; él hace de aquel que lo come una hostia que es como una extensión de él mismo, que él inmola con él a la Trinidad; y, continúa después en el alma su himno de adoración y de alabanza a la gloria de los Tres.

Extractos de Les amó hasta el fin, páginas 60 al 62.